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Padre NICOLÁS ANTONIO RODRÍGUEZ AGUILAR, sacerdote diocesano

Padre NICOLÁS ANTONIO RODRÍGUEZ AGUILAR, sacerdote diocesano

35. Amadísimos hermanos y hermanas, poco se sabe de este mártir. Creo que por este desconocimiento y silenciamiento sobre su muerte – que sólo un reducido grupo de personas conoce y recuerda – es conveniente llamarle: El mártir invisibilizado. Estoy seguro que, el Venerable Siervo de Dios, Padre Rutilio Grande García S.J., ve complacido que, a cuarenta años de su martirio, se recuerde la figura de este humilde sacerdote que fue asesinado cuando apenas el Concilio Vaticano II y su latinoamericanización en Medellín acababa de ser impulsado con fuerza en nuestra Diócesis. Indudablemente, el Padre Rutilio, se sentirá muy feliz si proclamamos que este fue el protomártir del protomártir salvadoreño. El primero de los mártires del siglo XX, tanto en El Salvador como en la Región centroamericana.

2.1. Nacimiento

36. El Padre Nicolás Antonio Rodríguez Aguilar nació un 15 de mayo de 1921. Fue el mayor de doce hermanos: Juan Manuel, José María, Lidia, Graciela, Zoila, Clara, Margarita, Fidelina, y Jesús; vivos en el momento de su martirio; Raúl, Luis Alonso y Carmen, fallecidos37. Su padre se llamaba Nicolás Rodríguez Cipagua y, su madre, María Aguilar de Rodríguez. La semilla de la vocación sacerdotal fue puesta por esta pareja desde muy temprana edad, con la ayuda del Padre Luis Pastor Argueta, amigo de la familia.

2.2. Vida

37. De acuerdo, al testimonio del Prof. Luis Molina38, el Padre Luis Pastor Argueta no sólo descubrió la vocación del joven Nicolás. Lo envió a la Escuela Apostólica de los Padres Paulinos, ubicada, por aquellos días, en el Barrio San Jacinto, en San Salvador, donde cursó la filosofía. Más adelante, estudió Teología en el Seminario San José de la Montaña, bajo la dirección de los Padres Jesuitas.
38. Fue ordenado sacerdote por Mons. Pedro Arnoldo Aparicio y Quintanilla, el 16 de enero de 1949 cuando contaba veintiocho años. Desde ese día, se dedicó a ser un buen Pastor: Vicario Cooperador de la Iglesia de la Merced en San Salvador… pasa a Mejicanos como Vicario Sustituto, y el siguiente mes, es… enviado a Nejapa y Apopa para colaborar en la Comunidad como Párroco, con el nombramiento de Vicario Ecónomo… de Párroco el mes de enero de 1951: Para Panchimalco… ese mismo mes pasó de Párroco a San Rafael Cedros… Párroco de Tenancingo… Capellán de la Casa San Vicente en Santa Tecla… Párroco de Teotepeque, hasta el mes de Febrero del 69 que el Sr. Arzobispo (Mons. Luis Chávez) lo nombró Párroco de San Antonio los Ranchos39. Las personas le recuerdan como un sacerdote muy bueno: El Padre Nicolás era amable, respetuoso y muy espiritual. Con mucho cariño trataba a todas las personas que visitábamos la casa conventual… me decía que era yo la fotografía de mi abuelita40. En su labor pastoral siempre demostró su afabilidad con sus feligreses especialmente con los pobres. Parecidos testimonios recogen, el equipo que escribió su biografía en el libro Testigos de la fe en El Salvador: Era un hombre responsable con el trabajo de la Iglesia. Era un hombre sencillo, un hombre acogedor del pueblo y también era como ese hombre comprometido con la gente, no era de esos Padres que se quedan en su oficina, era un padre que trataba de visitar al pueblo41. En una palabra, era un sacerdote que intentaba vivir el Evangelio de manera comprometida. Prueba de ello es su muerte.

2.3. Muerte Martirial

39. Su muerte; acaecida aproximadamente a las tres de la tarde del 28 de noviembre de 1970 en el caserío El Cóbano, jurisdicción de Cancasque Chalatenango; parece tener relación con las líneas pastorales y acciones que la Iglesia católica salvadoreña realizó ese año. No inició 1970, como cualquier año. En enero, se celebró la semana de la Reforma Agraria. Semana que no agradó a reducidos grupos de la oligarquía porque atentaban contra sus derechos, “no derechos”, alcanzados muchas veces por cohecho y actos contra hechos avalados por el aparato legal del país. A la Iglesia le costó caro su participación dejándose escuchar voces contra su actuación. En el mes de junio, la Iglesia celebró la Primera Semana de Pastoral de Conjunto en El Salvador, ampliamente criticada, incluso por miembros de la Iglesia, entre ellos jerarcas. Los cambios realizados a los documentos finales de esa Semana no atenuaron las criticas ni la animadversión que provocaba; sobre todo, en aquellas y aquellos que no veían con buenos ojos el Concilio Vaticano II, ni Medellín. El Padre Nicolás; sin embargo, comprendió que los Documentos emanaban directamente del Espíritu Santo y se acercó al pueblo. Palmariamente, su actitud fue vista como sospechosa.
40. Su único delito – si es que al apoyo moral y espiritual se le debe llamar así, según sus asesinos – como atestigua Don Ángel Monge es que: Ayudó a un cantón a romper una calle para que entrara carro… por ese delito, porque rompieron los terrenos de un rico de Cancasque… por eso lo asesinaron, para que no anduviera metiéndose en esos líos42. Hacer suyo el clamor de un pueblo; cuyo único reclamo era tener una calle que mejorara las vías de comunicación terrestre, fue un delito que, mereció una muerte macabra; nefanda, inhumana. No existe nombre para nombrarla porque solo seres inhumanos pudieron cometer una muerte de ese género: Le cortaron la mano derecha (lo único que no se encontró del cadáver), una herida transversal en el abdomen que cortó los intestinos, otra herida igualmente transversal a la altura de la nuca y como la marca de autoría: le pelaron la cara en tres cortes de arriba abajo; no tenía orejas, no tenía labios, nariz y de los ojos solo la cavidad. Esto último como para que no se le reconociera43.
41. Incluso, la forma como fue secuestrado denota que el crimen había sido fríamente planeado con lujo de barbarie, con antelación por sus asesinos. La Sra. Valentina Díaz de Serrano declara que después de celebrar misa el Padre en el pueblo de San José Cancasque: Fuera de la capilla se encontraban dos señores, montados en caballo, que llevaban una bestia sin montar, (una de las bestias era para transportarlo) y solicitaban del sacerdote, que fuera con ellos a un caserío que fuera a confesar a un enfermo grave. Según manifestaron que él les dijo que debía ser acompañado por uno de sus sacristanes, a lo que contestaron que no era necesario y que solamente llevaban una bestia para transportarlo solamente a él. El Padre Nicolás accedió a ir solo, confiando en la buena fe de las personas que lo llevarían, y sucedió que quienes lo acompañaban desde San Antonio los Ranchos que eran los sacristanes, se quedaron esperando que el sacerdote regresara de asistir al enfermo grave44. El Padre Nicolás nunca regresó. Fue encontrado muerto días después. Su muerte, nos sigue relatando la Sra. Valentina, pudo evitarse; pero el Padre prefirió no abandonar su Grey: En 1971… el sacerdote que llegó a sustituir al Padre Nicolás… en una de sus celebraciones de la Santa Misa, escuché que el denunció que había sido amenazado, por medio de un escrito anónimo, y una de las frases que dijo y que tengo bien presente en mi memoria según el anónimo es: una muerte macabra45. Y, así fue.
42. ¿Qué significó su asesinato? ¿Una advertencia muy fuerte con el propósito de detener a la Iglesia en el cumplimiento de su misión? Tristemente, hermanas y hermanos míos, los autores intelectuales y asesinos tenían ojos; pero no veían; oídos y no oían. Fueron incapaces de comprender que, para la Iglesia, es preciso obedecer a Dios antes que a los dueños de este mundo. La Iglesia no puede callar lo que ha visto ni lo que ha oído (cfr. Hch 4, 19). La Iglesia debe actuar en consonancia con el Maestro: Ver al herido en el camino, acercarse a él, curarle, cargarle y llevarle a lugar seguro; permitiendo que, la promoción humana sea un hecho porque Dios es Dios de vivos, no de muertos. El Padre Nicolás Rodríguez fue seguidor del Mártir en Plenitud. Tomó su cruz, la cargó y abrazándose a ella murió dándonos un testimonio muy bello.

Tomado Textualmente de  II carta pastoral de monseñor Luis Escobar Alas: “Ustedes también darán testimonio, porque han estado conmigo desde el principio (Jn 15, 27)” Imagen destacada Cortesia de Arquitecto Rene Belloso, de La parroquia San Antonio de Padua, Vicaria de Candelaria.

 

 

 

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