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Padre Cosme Spessotto, Sacerdote Franciscano

Padre Cosme Spessotto, Sacerdote Franciscano

81. El segundo sacerdote asesinado en 1980 fue, el ahora, Venerable Siervo de Dios Padre Cosme Spessotto, O.F.M.

Nacimiento y vida

82. Fray Cosme nace en Mansué de Treviso, ubicado en Italia; un 28 de enero de 1923, en el seno de una familia campesina pobre y humilde. El padre se llamaba Vitorio Spessotto y la madre, Josefina Zamuner.

83. Escuchando el llamado de Dios ingresó al Seminario de Lonigo, el 3 de septiembre de 1935 cuando cumplió sus doce años. Fue ordenado trece años después: El 27 de junio de 1948, en la Basílica de la Madonna della Salute, Venecia, Italia89. Dos años más tarde fue enviado a nuestro país El Salvador, llegando al Puerto de La Unión, el 4 de abril de 1950. Dejó a su familia, amistades y tierra que le vio nacer, para venir a trabajar a un país lejano. No le importó. Todo lo dejó por amor a Dios. Se encarnó en nuestro país; y dio muchos frutos para la Iglesia y el Cielo. A su llegada tomó posesión de la Parroquia de San Pedro Nonualco, Departamento La Paz, atendiendo un extenso territorio compuesto por San Pedro Nonualco, Santa María Ostuma y Mercedes La Ceiba. Años después, fue enviado a la Parroquia de San Juan Nonualco, donde fue enterrado tras su martirio. Como buen hijo de San Francisco, viendo que la Iglesia antigua estaba muy deteriorada, construyó una nueva; y junto a esta obra, con el deseo de ayudar a la educación de las nuevas generaciones, construyó la Escuela Parroquial, Papa Juan XXIII. Fue difícil terminar con ambas obras; pero con la ayuda de Dios y gente de buen corazón lo logró.

Muerte Martirial

84. En su libro Florecillas, el Padre Hilario, nos comenta que Fray Cosme ayudaba a enfermos y cuantos le necesitaran en su Jeep Samaritano; ayudaba a los pobres, enterraba a los muertos a costa de exponer su vida a una venganza por parte de las autoridades: Asesinaron a seis jóvenes. Las madres eran de la Guardia del Santísimo. Eran pobres. El Padre Cosme dio 75 colones a cada una. Los sepultaron cristianamente. Después el Padre quiso celebrar la misa en la Ermita. Nadie le dio las llaves. Se las habían ocultado maliciosamente. Él celebró la misa igualmente delante de la Ermita. Le encantaba sembrar uvas y compartirlas, sobre todo, con los niños y niñas del pueblo a quienes era cercano: Se quedaba a jugar con los acólitos, en bicicleta, patineta u otro juego. Promovió movimientos como Caballeros de Cristo Rey; impartía catequesis; era eminentemente eucarístico y mariano: Preparaba catequistas. Hacía retiros. Predicaba incansablemente. Hasta escribía folletos de apologética. No quería católicos cobardes, sino valientes como buenos y heroicos soldados de Cristo. Era un sacerdote comprometido.

85. Por ningún lado se atisba que este sacerdote fuera un subversivo, comunista; pero, las amenazas empezaron a llegar: Los subversivos… que lo controlaban, minutos antes de abordar el jeep en que nos conducíamos le mancharon con spray color rojo el asiento de él, escribiéndole las letras: B.P.R., al revés para que cuando él se sentara le quedaran marcadas correctamente. Le enviaban anónimos que no detenían su misión: Destruya y queme los anónimos, no quiero que alguien tenga que sufrir por eso después de mi muerte, solía decir. Por fin, la muerte le llegó en San Juan Nonualco, el 14 de junio de 1980, inmediatamente después de celebrar la santa Misa, estaba orando en el Templo, cuando en ese momento… entran dos desconocidos con pelucas, sacan sus armas y sin piedad y respeto por el lugar y la persona, le disparan al corazón. El Padre Cosme cayó en un mar de sangre. Como buen seguidor e imitador del Mártir en Plenitud, Fray Cosme había perdonado a sus enemigos, incluso antes del atentado. A su muerte, encontraron en su escritorio un Testamento espiritual en el que dejó plasmado su sentir: Desde ahora yo perdono y pido al Señor por la conversión de los autores de mi muerte. Agradezco a todos mis feligreses quienes, con sus oraciones y muestras de cariño, me han animado a darles el último testimonio de mi vida para que ellos también sean buenos soldados de Cristo. Fue un valiente soldado de Cristo. Sufrió y murió en el cumplimiento de su misión. Ahora, este hijo de San Francisco, yace entre nosotros y es uno de nuestros amados mártires.

 

Tomado Textualmente de II carta pastoral de monseñor Luis Escobar Alas: “Ustedes también darán testimonio, porque han estado conmigo desde el principio (Jn 15, 27)” Imagen destacada Cortesia de Arquitecto Rene Belloso, de La parroquia San Antonio de Padua, Vicaria de Candelaria.

 

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