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Padre Alirio Napoleón Macías, Sacerdote diocesano

Padre Alirio Napoleón Macías, Sacerdote diocesano

70. El año 1979, registró tres sacerdotes muertos, sin contar los innumerables catequistas y agentes de pastoral asesinados por el simple hecho de predicar la Buena Nueva. El Padre Macías cerró el año del 79 con su muerte martirial ocurrida en agosto.

7.1. Nacimiento y vida

71. El Padre Alirio, hijo de Don Luis Leonardo Macías y Doña Zoila Rodríguez, nació en San Vicente, el 10 de noviembre de 1941. Tuvo tres hermanos: Luis Fernando, Juan Antonio y Guillermo72. Ordenado el 21 de marzo de 1965 en San Vicente, comenzó una labor pastoral fecunda: Prefecto de estudios del seminario menor Pío XII de la diócesis de San Vicente, vicario cooperador de catedral, vicario cooperador de Sensuntepeque, subdirector del Centro Catequístico Diocesano, párroco de Verapaz y finalmente párroco de San Esteban Catarina73. De carácter alegre y muy activo; doquiera que estuvo hizo el bien, con gran generosidad y alegría. En su trabajo pastoral se apegó profundamente a los lineamientos del Concilio Vaticano II y Medellín. Entre sus frutos estuvo, la creación de Comunidades Eclesiales de Base y la promoción de la mujer en CEPROR, Academia de corte y confección, elaboración de peluches, bordado, cocina74. Frutos que provocarían en su corazón mucho gozo; más también, dolor.

7.2. Muerte Martirial

72. Conociendo la persecución a la que, eran sometidos sus hermanos sacerdotes no dudó en apoyar causa tan noble, como signo de fraternidad sacerdotal; algo que disgustó mucho a su Obispo Mons. Pedro Arnoldo Aparicio. La decisión de su obispo fue la expulsión de la parroquia. La Hna. Angelina Pocasangre da testimonio de su reacción: Él por su gran humildad, que era la que lo caracterizó, pidió de rodillas una y otra vez perdón al obispo hasta que logró que le perdonara y lo dejara en la parroquia de San Esteban Catarina75. Así mismo, por la situación de persecución y represión a la que había sido sometida parte de la población que atendía, es muy probable que lanzara denuncias, acarreándose con ello la muerte. El Padre Ramiro Valladares comenta que, el Padre Alirio sabía perfectamente de dónde venían las amenazas de muerte, por lo que pidió ayuda que nunca llegó: El jueves anterior tuvimos larga plática, su nerviosismo era palpable. Sabía de dónde venía la orden de matarlo. Suplicó a la autoridad eclesiástica que lo acompañaran para aclarar el porqué de la determinación de matarlo, pero no quisieron… Un seglar se ofreció… pero él no aceptó por temor que a él también le pasara cosa igual. Este hecho amargó tremendamente su alma buena76.

73. El 4 de agosto de 1979, en la soledad de su Getsemaní, el Padre Alirio Macías: Quedó extendido sobre el presbiterio, cuando tres hombres le ametrallaron en el templo parroquial de San Esteban Catarina, entre el altar y la sacristía77. Respecto a su muerte, Mons. Rivera dijo: Cayó, como caen los profetas: entre el vestíbulo y el altar78. Mons. Romero, por su parte, afirmó: Cuando uno muere, como han muerto los sacerdotes, con ideales del reino de los cielos, como está tendido hoy el querido padre Macías, allá en San Esteban Catarina, uno piensa: Estos son los caminos que hay que seguir. Mueren, pero siguen viviendo79. Fue, por tanto, una muerte carente de sentido ideada por los dueños del anti reino en su oscuro plan de acabar con el Reino.

74. Por desgracia su obispo no amparó al Padre Alirio Napoleón, sino que lo abandonó en el peligro. Es muy triste y verdaderamente infame que el obispo deje solos a sus sacerdotes; o al pueblo que se le ha confiado. Pecado por el que se nos pedirá cuenta a los pastores, por no saber escuchar la voz del Mártir en Plenitud: Apacienta mis ovejas (Jn 21, 17). Con profundo dolor lo confieso, por desgracia se cometieron tan gravísimos yerros. Yerros que no se deben repetir. Aquí tienen aplicación las palabras que el Pastor de pastores nos ha dicho: Mis pastores no se ocupan de mi rebaño, porque ellos, los pastores, se apacientan a sí mismos… (Ez 34, 8) No han fortalecido a las ovejas débiles, no han cuidado a la enferma ni curado a la que estaba herida, no han tornado a la que estaba descarriada ni buscado la perdida, sino que las han dominado con violencia y dureza (Ez 34, 5). La muerte del Padre Macías denuncia tan gravísimo pecado y nos llama a los pastores a ponernos en camino de conversión y de entrega, en el pastoreo de nuestras ovejas, dispuestos a dar la vida por ellas.

 

Tomado Textualmente de II carta pastoral de monseñor Luis Escobar Alas: “Ustedes también darán testimonio, porque han estado conmigo desde el principio (Jn 15, 27)” Imagen destacada Cortesia de Arquitecto Rene Belloso, de La parroquia San Antonio de Padua, Vicaria de Candelaria.

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