Menú

7 TENTACIONES QUE TODO CONSAGRADO DEBE VENCER, SEGÚN EL PAPA FRANCISCO

7 TENTACIONES QUE TODO CONSAGRADO DEBE VENCER, SEGÚN EL PAPA FRANCISCO

Después de la misa celebrada este sábado por la mañana en el estadio de la aeronáutica militar, en El Cairo, junto a unas 25 mil personas, el papa Francisco se reunió hacia el medio día con los obispos egipcios y el séquito papal, junto a quienes almorzó.

Poco después, a las 15:10 el Santo Padre se dirigió al seminario de Maadi, para un  encuentro de oración con el clero, los religiosos y religiosas, y los seminaristas. Situado en un barrio residencial en el sur de El Cairo, es el centro de formación de los futuros sacerdotes de Egipto. El Papa allí saludó a los directores del seminario y después entró en el gran campo deportivo en un vehículo abierto y circuló saludando a los fieles que le esperaban.

En dicho encuentro y reflexionó sobre 7 de las tentaciones que todo consagrado debe vencer mediante una vida enraizada en Cristo.

Te las presentamos a continuación ya que son, como siempre unos bonitos puntos de reflexión que podriamos utilizar en nuestros consejos parroquiales, reuniones de ministerio, reuniones de vicaria, etc (En el enlace de abajo puedes descargar el discurso completo)

Estas son las 7 tentaciones que todo consagrado debe vencer, según el Papa Francisco

1. La tentación de dejarse arrastrar y no guiar.

El Buen Pastor tiene el deber de guiar a su grey (cf. Jn 10,3-4), de conducirla hacia verdes prados y a las fuentes de agua (cf. Sal 23). No puede dejarse arrastrar por la desilusión y el pesimismo: «Pero, ¿qué puedo hacer yo?». Está siempre lleno de iniciativas y creatividad, como una fuente que sigue brotando incluso cuando está seca. Sabe dar siempre una caricia de consuelo, aun cuando su corazón está roto. Saber ser padre cuando los hijos lo tratan con gratitud, pero sobre todo cuando no son agradecidos (cf. Lc 15,11-32). Nuestra fidelidad al Señor no puede depender nunca de la gratitud humana: «Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará» (Mt 6,4.6.18).

2. La tentación de quejarse continuamente.

Es fácil culpar siempre a los demás: por las carencias de los superiores, las condiciones eclesiásticas o sociales, por las pocas posibilidades. Sin embargo, el consagrado es aquel que con la unción del Espíritu transforma cada obstáculo en una oportunidad, y no cada dificultad en una excusa. Quien anda siempre quejándose en realidad no quiere trabajar. Por eso el Señor, dirigiéndose a los pastores, dice: «fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes» (Hb 12,12; cf. Is 35,3).

3. La tentación de la murmuración y de la envidia.

Y esta es fea. El peligro es grave cuando el consagrado, en lugar de ayudar a los pequeños a crecer y de regocijarse con el éxito de sus hermanos y hermanas, se deja dominar por la envidia y se convierte en uno que hiere a los demás con la murmuración. Cuando, en lugar de esforzarse en crecer, se pone a destruir a los que están creciendo, y cuando en lugar de seguir los buenos ejemplos, los juzga y les quita su valor. La envidia es un cáncer que destruye en poco tiempo cualquier organismo: «Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir» (Mc 3,24-25). De hecho, «por envidia del diablo entró la muerte en el mundo» (Sb 2,24). Y la murmuración es el instrumento y el arma.

4. La tentación de compararse con los demás.

La riqueza se encuentra en la diversidad y en la unicidad de cada uno de nosotros. Compararnos con los que están mejor nos lleva con frecuencia a caer en el resentimiento, compararnos con los que están peor, nos lleva, a menudo, a caer en la soberbia y en la pereza. Quien tiende siempre a compararse con los demás termina paralizado. Aprendamos de los santos Pedro y Pablo a vivir la diversidad de caracteres, carismas y opiniones en la escucha y docilidad al Espíritu Santo.

5. La tentación del «faraonismo»

Estamos en Egipto. Es decir, de endurecer el corazón y cerrarlo al Señor y a los demás. Es la tentación de sentirse por encima de los demás y de someterlos por vanagloria, de tener la presunción de dejarse servir en lugar de servir. Es una tentación común que aparece desde el comienzo entre los discípulos, los cuales —dice el Evangelio— «por el camino habían discutido quién era el más importante» (Mc 9,34). El antídoto a este veneno es: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos» (Mc 9,35).

6. La tentación del individualismo.

Como dice el conocido dicho egipcio: «Después de mí, el diluvio». Es la tentación de los egoístas que por el camino pierden la meta y, en vez de pensar en los demás, piensan sólo en sí mismos, sin experimentar ningún tipo de vergüenza, más bien al contrario, se justifican. La Iglesia es la comunidad de los fieles, el cuerpo de Cristo, donde la salvación de un miembro está vinculada a la santidad de todos (cf. 1Co 12,12-27; Lumen gentium, El individualista es, en cambio, motivo de escándalo y de conflicto.

7. La tentación del caminar sin rumbo y sin meta.

El consagrado pierde su identidad y acaba por no ser «ni carne ni pescado». Vive con el corazón dividido entre Dios y la mundanidad. Olvida su primer amor (cf. Ap 2,4). En realidad, el consagrado, si no tiene una clara y sólida identidad, camina sin rumbo y, en lugar de guiar a los demás, los dispersa. Vuestra identidad como hijos de la Iglesia es la de ser coptos —es decir, arraigados en vuestras nobles y antiguas raíces— y ser católicos —es decir, parte de la Iglesia una y universal—: como un árbol que cuanto más enraizado está en la tierra, más alto crece hacia el cielo.

Queridos consagrados, hacer frente a estas tentaciones no es fácil, pero es posible si estamos injertados en Jesús: «Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí» (Jn 15,4). Cuanto más enraizados estemos en Cristo, más vivos y fecundos seremos.

Así el consagrado conservará la maravilla, la pasión del primer encuentro, la atracción y la gratitud en su vida con Dios y en su misión. La calidad de nuestra consagración depende de cómo sea nuestra vida espiritual. Egipto ha contribuido a enriquecer a la Iglesia con el inestimable tesoro de la vida monástica.

Les exhorto, por tanto, a sacar provecho del ejemplo de san Pablo el eremita, de san Antonio Abad, de los santos Padres del desierto y de los numerosos monjes que con su vida y ejemplo han abierto las puertas del cielo a muchos hermanos y hermanas; de este modo, también serán sal y luz, es decir, motivo de salvación para vosotros mismos y para todos los demás, creyentes y no creyentes y, especialmente, para los últimos, los necesitados, los abandonados y los descartados.

Que la Sagrada Familia les proteja y les bendiga a todos, a vuestro País y a todos sus habitantes. Desde el fondo de mi corazón deseo a cada uno de vosotros lo mejor, y a través de vosotros saludo a los fieles que Dios ha confiado a vuestro cuidado. Que el Señor les conceda los frutos de su Espíritu Santo: «Amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, lealtad, modestia, dominio de sí» (Ga 5,22-23). Los tendré siempre presentes en mi corazón y en mis oraciones. Ánimo y adelante, guiados por el Espíritu Santo. «Este es el día en que actúo el Señor, sea nuestra alegría». Y por favor, no se olviden de rezar por mí.

¿Que opinas sobre esta reflexión?

Puedes dejar tus comentarios a continuación.

0 comentarios

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Síguenos en

Equipo Misionero Arquidiocesano

Comisión de Comunicaciones del Equipo Misionero Arquidiocesáno.
Email: ema@evangelizacionymisiones.com
Síguenos en

Latest posts by Equipo Misionero Arquidiocesano (see all)

Sobre el autor

Equipo Misionero Arquidiocesano

Comisión de Comunicaciones del Equipo Misionero Arquidiocesáno. Email: ema@evangelizacionymisiones.com

Comentarios recientes

Próximos eventos de La Vicaria

Videos

Cargando…

Hermanos con publicaciones recientes

Imagen de perfil
Imagen de perfil
Imagen de perfil
Imagen de perfil
Imagen de perfil
Imagen de perfil
Imagen de perfil
Imagen de perfil
Imagen de perfil
Imagen de perfil
Imagen de perfil
Imagen de perfil
Imagen de perfil
Imagen de perfil
Imagen de perfil

SUBSCRIBETE A NUESTRA LISTA DE COREOS

Agregate a nuestra lista de "Discipulos y Misoneros" y recibe noticias e información sobre la Misión Permamanente

GRACIAS POR SUBSCRIBIRTE

Pin It on Pinterest

Share This